En nuestra ajetreada vida cotidiana, a menudo nos queda poco tiempo para respirar hondo y relajarnos. Sin embargo, los pequeños descansos pueden hacer auténticos milagros. Nos ayudan a despejar la mente, reducir el estrés y recargar energías. En esta entrada del blog descubrirás cómo puedes incorporar pequeños descansos en tu día a día con medios sencillos, y por qué es tan importante hacerlo.
Un pequeño descanso en la rutina diaria: recargar energías en pocos minutos

¿Por qué es tan importante tomarse un pequeño descanso en la vida cotidiana?
Un pequeño descanso en la rutina diaria: unos cuantos ejercicios

Meditación sobre objetos
Elige un objeto para este ejercicio de meditación, que sea fácil de manejar y se pueda sostener con una o dos manos. Ahora, centra toda tu atención en ese objeto durante unos minutos.
- ¿Cómo es el objeto?
- ¿De qué color, forma o patrón es este objeto?
- ¿Qué detalles te llaman la atención?
- ¿Cómo es la textura de la superficie?
- ¿Cómo se siente el objeto al tacto?
- ¿Cómo huele? ¿Se puede producir algún sonido con él?
Si se trata de un objeto comestible (por ejemplo, una manzana), puedes terminar el ejercicio saboreándolo conscientemente.

Meditación caminando
Ya sea que vayas a la fotocopiadora o quieras preguntarle algo a un compañero, aprovecha estos pequeños desplazamientos para practicar la meditación caminando.
Camina con cuidado y centra tu atención en tus pies. Acompaña cada paso conscientemente: desplaza tu peso a un pie, levanta el otro, ponlo delante y vuelve a apoyarlo en el suelo. Siente cómo el peso se desplaza al pie que está apoyado y cómo el otro pie se prepara para el siguiente paso. En cada paso, presta atención al contacto del pie con el suelo y rueda el pie de forma consciente.

Eliminar el estrés mediante la activación mental
Un pequeño descanso en la rutina diaria también puede ser mentalmente exigente. Si ejercitas tu mente con un rompecabezas, podrás olvidar tus preocupaciones y el estrés del día a día, ya que no habrá espacio para ellos en tu conciencia.
Algunos ejercicios clásicos podrían ser, por ejemplo, un sudoku o un crucigrama. Te mostramos algunos ejercicios que puedes realizar sin necesidad de ningún material:
- Al revés: elige una palabra y deletréala al revés, luego elige una nueva palabra. No lo pienses demasiado, simplemente elige la primera palabra que te venga a la mente. Como variaciones, también puedes escribir tus palabras o intentar el ejercicio con los ojos cerrados o abiertos.
Ejercicio de escritura: Ponte en una posición cómoda. Tus dos dedos índices actúan como lápices y tus dos muslos como soporte para escribir. Ahora escribe con ambas manos al mismo tiempo los números del uno al nueve en tus muslos. Como variación, también puedes escribir letras. Si quieres aumentar la dificultad, deja que tu mano dominante escriba normalmente y tu mano no dominante escriba al revés, y viceversa.

No olvides tomarte un descanso digital
Estar siempre localizable puede resultar muy estresante. Date un respiro digital: deja a un lado el móvil, cierra el portátil y disfruta de unos minutos sin conexión. Quizás quieras aprovechar para leer unas páginas de un libro o simplemente disfrutar del silencio.